Es muy difícil conocer como los sumerios desarrollaron sus ideas religiosas que, por otra parte, tanta huella iban a dejar en las religiones posteriores. La religión sumeria presenta serios problemas de identidad, debido a que muy rápidamente sus principios se amalgamaron con las creencias de los semitas y hoy por hoy es muy difícil aislar las particularidades religiosas específicas de cada grupo étnico, habida cuenta que la mayor parte de la producción escrita fue redactada por escribas semitas y no sumerios, en los planteamientos de la religión sumerio-akkadia hay mucha mas influencia de las escuelas semitas que de las propias sumerias.
Los sumerios aparecen de hecho en la historia agrupados en torno a unos lugares de culto que se convirtieron muy pronto en pequeños principados teocráticos que evolucionaron a verdaderas ciudades-Estado, controladas por un personaje investido de poder religioso por los dioses.
Dentro de las diversas divinidades, podemos distinguir dos vertientes, la que englobaba a las personas en las que sus vidas giraban en torno a la vida agrícola, las cuales centraron sus creencias en dioses terrestres de tipo andrógino (cuyos rasgos externos no se corresponden con los de su propio sexo) y la que englobaba a las personas habitantes de las estepas vecinas a las zonas de regadío, que dependían mucho de las lluvias y que por ello se decantaron por un sistema de dioses cósmicos. Mas tarde debido a los desplazamientos y a los contactos étnicos, ambos tipos de creencias confluyeron en una común que englobaba a dioses tanto terrestre como cósmicos, lo que originó un acusado politeísmo, contando a no menos de 3600 dioses, tanto sumerios como semitas y completando una extensa serie de categorías, tales como dioses personales, del Estado o ciudad en la que se encontraban e incluso algunos fueron adorados en todo el país.
Los filósofos y pensadores sumerios al ver que Mesopotamia estaba inmersa en medio de tres elementos, el cielo, la tierra y el agua, envueltos por una capa exterior en forma de bóveda, hicieron de ellos sus principales divinidades. Así pues el cielo fue An, quien dominaba sobre todo el universo visible, Ki fue la tierra, tomando ella el principio de fertilidad y por último Enki, fundamento de los otros dos elementos y que pasó a ser el dios del agua.; de acuerdo con estos tres principios, se desarrolló una elemental cosmología adaptada a los mismos.
Los sumerios creyeron que en principio fue el océano el cual engendró al universo, formado por un cielo abovedado y un disco terrestre, separados y al mismo tiempo unidos por un ilimitado espacio en movimiento y expansión, cuya titularidad recayó en Enlil, dios del viento; fuera de ese espacio o atmósfera se crearon unos cuerpos luminosos (luna, sol, estrellas), luego sobre la tierra, las montañas, los bosques, el hombre...
Para controlar todos esos elementos los cuatro grandes dioses crearon a otros seres superiores, inmortales, de aspecto humano, pero infinitamente mas perfectos e invisibles, estos eran las divinidades, formando todos ellos el panteón sumerio, a su vez estos dioses crearon a los hombres, cuyo cometido sería el de servir y colmar sus necesidades.
Los sumerios por lo tanto llegaron a imaginar a sus dioses y diosas, bajo los caracteres de los seres humanos, tanto en su aspecto físico como en sus pensamientos o hechos, de esta manera sus dioses, comían, bebían, estaban de buen humor, enfadados y a fin de cuentas, sentían y actuaban según lo haría una persona normal y corriente, a pesar de todo esto, siempre los consideraron muy superiores, tanto desde el punto de vista intelectual como físico, atribuyéndoles cualidades sobrenaturales como la inmortalidad, sin embargo y no se sabe muy bien porque los sumerios condenaron a muerte y a descender a los infiernos a algunos dioses identificados mas o menos a Dumuzi.
Los sumerios lo relacionaron todo en torno a sus divinidades, todo lo acontecido en sus vidas dependía de la voluntad divina, siendo estos dioses los que traían al mundo sumerio alegrías y pesares, guerra y paz, abundancia y caristía.
Se supuso que habitaban en la Montaña Cósmica, lugar ubicado en el Oriente, aunque en ocasiones creían que también habitaban en sus templos terrestres.
Como preludio al resto de divinidades encontramos a una especial:
Nammu, la diosa del abismo de agua, el mar primitivo. Debe ser la primera de todas las deidades de la cosmología sumeria, ya que fue la que creó el cielo y la tierra. Es descrita como la madre de todos los dioses así como la mujer de An. Es la madre de Enki, al cual pide que cree sirvientes para los dioses siguiendo sus directrices y con la ayuda de ki, creando al hombre.
La diosa Nammu
Y cuatro fueron las
divinidades mas importantes:
An
(cielo), el dios del cielo, dios principal del panteón
hasta por lo menos el 2500 a.C. aunque su importancia fue
gradualmente decreciendo, en los primeros tiempos el cargó
con el cielo mientras que Enlil lo hizo con la tierra, se
cree que el y ki fueron los progenitores de la mayoría de
los dioses, aunque en otros sitios Nammu es también
nombrada como su mujer. Entre sus hijos y seguidores
estaban los Annunaki.Su primer templo se estableció en
Erech. Enki lo sentó en el primer lugar de la tabla de
Nippur como acto de celebración de su nueva casa en eridu.
Después de la inundación el y Enlil hicieron a Ziusudra
inmortal llevándolo para que morase en el Dilmun.
El dios An
Ki (señora de las
colinas sagradas), diosa de la tierra, cuyo nombre también
aparece como Ninhursag, Ninmah y Nintu, se cree que nació
en la montaña cósmica de la unión de An y Nammu, es
considerada como la hermana de Enlil, juntos crearon las
plantas y los animales. ki aseguraba campos fértiles, pero
cuando ella maldijo a su marido por sus asuntos incestuosos
(con las plantas que ella dio a luz), la tierra se volvió
estéril. Solamente cuando los dioses hartos, consiguieron
apaciguarla, la tierra se volvió fértil de nuevo y el ciclo
de las estaciones fue restituido. Tuvo un templo dedicado a
ella en Tell Harriri (la antigua Mari).
Enlil
(el señor de `lil´) el dios del aire, surgido de la unión
de An con ki y dios principal del panteón sumerio a partir
del 2500 a.C. cuando su templo Ekur en Nippur fue el centro
espiritual de Sumer, cuando nació asumió la mayor parte de
los poderes de An y fue considerado el padre de los dioses
o el rey del cielo y de la tierra, el señor de todas la
tierras. Enlil provoca el amanecer, el nacimiento de todas
las plantas y la libertad, sin sus bendiciones ninguna
ciudad podría prosperar. Fue considerado el marido de
Ninlil y el hermano de ki, aunque otras veces aparece
tambien como el esposo de esta última.
Enlil también es desterrado al mundo de los muertos por la
violación de Ninlil, su pretendida esposa, pero vuelve con
el producto de su primera unión, el dios de la luna Nanna
(también conocido como Sin). Ninlil también sigue a Enlil
en su exilio como su esposa, Enlil pide a tres guardias del
mundo terrenal que no revelen su paradero, pero además de
eso se presenta ante Ninlil con su apariencia, produciendo
tres uniones y sendas nuevas deidades, entre ellas
Meslamtea y Ninazu. Enlil también está considerado como el
padre de Ninurta.
Enlil
Enki o
Ea (tierra) fue el dios del agua, distinto a la
traducción de su nombre, Enki no es el señor de la tierra,
sino del abzu (del abismo y del semen) y de la sabiduría.
Esta contradicción lleva a postular que los sumerios lo
conocían una vez como En-kur, señor del mundo terrenal, que
contuvo o fue contenido en el Abzu, allí luchó con Kur, en
el preludio a “Gilgamesh, a Enkidu, y al mundo
terrenal”, saldría probablemente victorioso y de tal
modo demandar el título “señor de Kur” (el
reino). El es el dios del agua, de la creación, y de la
fertilidad, también lleva a cabo el dominio sobre la
tierra, el encargado del yo y las leyes divinas. Enki
navegó por el Kur, probablemente para rescatar a
Ereshkigal, después de que la entregaran al Kur, siendo
invadido por criaturas de piedra pudiendo ser una extensión
de Kur en si mismo. Suele aparecer representado con barba
larga, sombrero de varios cuernos, un vestido largo y
riachuelos de agua brotándole de los hombros, tambien suele
tener asociado un hombre pájaro o un demonio león. Su
ciudad es Eridu.
El dios Enki
A parte de estos cuatro dioses
principales, tres mas fueron "los que conformaron el
destino", formando un grupo de siete:
Nanna, también conocido como
Sin y que es el dios de la luna, nace de
la violación llevada a cabo por Enlil a Ninlil. El navega
con su canoa por los cielos acompañado de las estrellas y
los planetas. Fue el dios titular de Ur, nombrado rey de
esta por An y Enlil; viajó con su barca a Nippur, parando
antes en cinco ciudades, cuando llegó a Nippur, ofreció
regalos a Enlil y le rogó para que bendijera a su ciudad
con prosperidad y para que no fuese inundada. Se casó con
Ningak y su unión alumbró a Inanna y Utu. El descansa en el
inframundo cada mes donde decreta el destino de los
muertos. En su momento se negó a prestar ayuda a Innana
cuando queda atrapada en el inframundo. Estableció a
Ur-Nammu como su representante mortal, estableciendo la
tercera dinastía de Ur.
Utu o
Shamash es el hijo de Nanna y Ningal y es el dios
del sol y la justicia, conocedor de secretos y regulador de
las estaciones; se va al inframundo al final de cada día
poniéndose en la "montaña del oeste" y amaneciendo por la
"montaña del este", una vez allí decreta el destino de los
muertos. Se representa normalmente con rayos fieros y
zigzagueantes saliéndole de los hombros y brazos y llevando
un cuchillo de sierra o también como un disco que sale
entre dos montañas. El periodo sumerio en el que su culto
alcanza su punto álgido es durante la dinastía de Akkad.
Sus ciudades son Sippar y
Larsa.
El dios Utu o Shamash
representado
Inanna o Ishtar,
es la hija de Nanna y Ningal, diosa del amor y de la
guerra, divinidad femenina mas importante, inicialmente fue
relacionada como diosa del amor, para ya a mediados del
segundo milenio ser considerada como la exponente guerrera
de los dioses; se le suele representar desnuda y
sosteniéndose los pechos, representando así fertilidad o en
su aspecto belicoso como una guerrera con falda larga
rayada sujetando armamento en sus manos, aunque también la
encontraremos representada en unos haces de caña con
anillos en sus puntas y una tela larga colgante. Su ciudad
fue Uruk.
La diosa Innana
En el siguiente nivel
encontramos a cincuenta grandes
dioses relacionados alguno de ellos con el
inframundo y que son llamados
Annuna, los hijos de An. Se dice que estos habitan
en el Dulkug o Du-Ku cuya traducción viene a ser la del
"montículo sagrado". En el descenso de Innana al inframundo
los Annuna se identifican como los siete jueces de este.
Ereshkigal, es la
reina del inframundo. Mora en un palacio con siete puertas
que han de visitar aquellos que entren en Kur. Se casó con
Gugalanna, el toro del cielo y es la hermana mayor de
Inanna. Cuando Inanna traspasa sus dominios, Ereshkigal
manda a su portero a que abra las siete puertas y le
despoje de sus vestimentas. Cuando Inanna llega ella:
... ata a Inanna el ojo de la muerte,
lanza contra ella un mundo de ira.
Profiere contra ella el grito de la culpabilidad.
Le golpea.
Inanna se transforma en cadáver,
y es colgada de un anzuelo en el muro.
Mas tarde cuando los mensajeros de Enki llegan, la
encuentran destrozada, le requieren el cadáver de Inanna y
ella accede.
Ereshkigal, la diosa del
inframundo
Nergal, es el
segundo hijo de Enlil y Ninlil, es quizás el segundo
gobernante de Kur (inframundo) con Ereshkigal, donde tiene
un palacio en el que recibe reverencia de los que lo
visitan.
Ninlil
fue la supuesta esposa de Enlil y la hija de Nunbarshegunu,
la anciana de Nippur. Enlil la viola por lo que es
castigado al inframundo. Ella le sigue al inframundo donde
alumbra al dios de la luna Sin. Tienen tres hijos mas en el
inframundo dos de los cuales son Nergal y Ninazu que se
queda en el inframundo por lo que a Sin se le permite
abandonarlo.
Ningal, es la
mujer de Nanna y la madre de Inanna y Utu. Ella implora a
Enlil para que no inunde su ciudad, Ur.
Nanshe, es la
diosa de la ciudad de Lagash, la cual se hace cargo de las
viudas y los huérfanos.
Nidaba, es la
diosa de la escritura, y la patrona de los palacios de
archivos. Es la asistenta de Nanshe.
Ninisinna, es la
patrona de la ciudad de Isin.
Ninkasi, es la
diosa del alcohol, nacida de agua burbujeante, es la diosa
que satisface los deseos. Es una de los ocho hijos de
Ninhursag.
Ninurta, es el
hijo de Enlil y el dios de la guerra, el dios del viento
del sur.
Ninurta, dios de la
guerra
Ashnan, la criada
amable. Ashnan es la diosa del grano, viviendo inicialmente
en Dulkug (Du-ku). Enlil y Enki, crean las granjas y los
campos para ella y para el dios de los ganados, con lugares
para que Lahar tome cuidado de los animales y para que
Ashnan haga crecer las cosechas. Las dos deidades agrícolas
se emborrachan y comienzan a luchar, hasta que llegan Enlil
y a Enki a resolver su conflicto.
Lahar,
es la diosa del ganado, viviendo inicialmente en Duku
(Dulkug).
Emesh,
dios responsable de la agricultura y es creado por Enlil.
Pelea con su hermano Enten y hace una demanda a Enlil para
ser el “granjero de los dioses”, interponiendo
esta después de Enten. Cuando Enlil juzga la demanda de
Eten para ser más fuerte, Emesh se aplaca, le trae regalos
y se reconcilia.
Enten,
es el dios granjero, y es el trabajador y novillero de los
campos de Enlil. Se pelea con su hermano Emesh y hace una
súplica a Enlil para ser el “granjero de los
dioses”. La demanda de Enten es juzgada por Enlil y
acaba reconciliándose con Emesh.
Uttu
es la diosa de la ropa aunque se pensó en ella previamente
para ser la diosa de plantas. Es la hija de Enki y Ninkur.
Enbilulu es el
señor de los ríos. Es el dios designado por Enki para estar
a cargo Tigris y del Euphrates.
Ishkur
es el dios designado por Enki para estar a cargo de los
vientos. Está a cargo “de la cerradura de plata del
corazón” del cielo”, también se identifica con
el dios akkadio Adad.
Enkimdu es el dios
designado por Enki para tomar cargo de los canales y
zanjas.
Kabta
es el dios nombrado por Enki para tomar cargo de la
construcción o adobería.
Mushdamma es el
dios nombrado por Enki para tomar cargo de las casas y
fundaciones.
Sumugan es el dios de la planicie o
“rey de la montaña”, él es el dios colocado por
Enki a cargo de la vida animal y vegetal de la planicie de
Sumer.
Como última categoría tenemos a semidioses, héroes o
monstruos, estos son:
Dumuzi
(semidios) El pastor, es hijo de Enki y de Sirtur. Le ponen
a cargo de establos y rebaños; tiene un palacio en Kur.
Acaba convirtiéndose en el dios de la ultratumba. Es el
marido de Inanna. En vida fue el rey pastor de Uruk. El
dios Utu intenta enlazarlo a Inanna pero ella lo rechaza
inicialmente. El le intenta convencer asegurándole que sus
ascendentes son tan buenos como los suyos, y con el tiempo
ella empieza a desearlo. Los dos consuman su relación y en
su fertilidad, las plantas y los granos crecen,
fertilizando los campos y propiciando las cosechas, después
de llacer con él, Inanna se declara como su líder en las
batallas y toma sus obligaciones sentándose en el trono y
guiando la trayectoria de las armas. A requerimiento de
Ninshubur, ella protagoniza “el descenso de Inanna al
inframundo”, quedando recluida allí, en su rescate de
las profundidades del infierno Dumuzi, su marido, es
perseguido por los demonios del galla, a los cuales logra
eludir por un tiempo con la ayuda de Utu. Lo acaban
capturando inicialmente; sin embargo lo libera parcialmente
su hermana Geshtinanna, logrando salvar a su vez a Inanna
de las huestes del inframundo, pero pagando un alto precio,
por lo que ha de residir allí la mitad del año, a cambio,
su hermana lo hará la otra mitad, representando con esto el
cambio estacional; también al verse liberado temporalmente
del inframundo, Dumuzi, cada año consuma la unión con su
mujer Inanna. dando prosperidad y riqueza a su país. Dumuzi
suele representarse como un macho cabrío en representación
a la fertilidad reflejada en su unión con Inanna.
Esta dualidad como dios de la ultratumba y de fertilidad,
muestra los diferentes estadios que puede adquirir un dios
en el panteón sumerio, desde un dios misericordioso que
propicia las cosechas, a otro de ultratumba que favorece la
escasez.
Macho cabrio, quizas en
representacion de Dumuzi
British Museum
Geshtinanna
(semidiosa) es la hermana de Dumuzi. Después de su muerte,
ella lo visitó en el inframundo con Inanna, y se le
permitió tomar su lugar allí por seis meses al año. Su
tiempo en el inframundo y su reaparición periódica se ligan
a su nueva autoridad divina sobre las vides y el vino del
otoño.
Ziusudra, en la
versión sumeria de la historia de la inundación, Ziusudra
el piadoso de Shuruppak, el hijo de Ubartutu (o de
Shuruppak?) es informado de la decisión de los dioses de
destruir a humanidad escuchando a través de la pared.
Resiste al diluvio y a las tormentas a bordo de un barco
enorme. El único detalle que sobrevive del barco, es que
tenía una ventana. La inundación dura siete días, antes de
que Utu aparezca y disperse las aguas. Después de eso,
Ziusudra hace los sacrificios apropiados a Utu y Enlil.
Enlil le da vida eterna en Dilmun.
Gilgamesh
(semidios) El hijo, de un nómada o del héroe-rey Lugalbanda
y de la diosa Ninsun, Gilgamesh pudo haber sido rey
histórico de Erech, durante la época de la primera dinastía
de Ur. Su reinado se menciona en varios lugares, incluyendo
la lista sumeria de reyes "sumerian King list" y era
también un en, el jefe espiritual de un templo.
Era también el señor de Kulab y el hermano de Inanna. Fue
“el príncipe querido de
An” y “quién realiza
actos heroicos para Inanna”.
Busto de Gilgamesh
“Gilgamesh y Agga”
El rey Agga de Kish envió un ultimatum a Erech. Gilgamesh
intentó convencer a las ancianos de que Erech debería
saquear a Kish en respuesta, pero solamente los ancianos
desearon someterse. El respondió llevandose a los hombres
de la ciudad, que accedieron a levantarse en armas. Agga
acabó sitiando a Erech y Gilgamesh resistió con la ayuda de
su criado, Enkidu. Envia a un soldado a través de la puerta
a Agga al cual capturan y torturan en un breve plazo de
tiempo, mientras que otros de los soldados de Gilgamesh
suben por la pared, entonces Gilgamesh también sube por la
pared y las fuerzas de Agga son tomadas por sorpresa por lo
que Agga capitula. Gilgamesh graciosamente acepta la
rendición de Agga.
Después de este episodio, al parecer Gilgamesh toma Nippur,
del hijo del fundador de la Iª dinastía de Ur.
“Gilgamesh y la tierra de la vida”
Gilgamesh, entristecido por la muerte que el ve en su
ciudad, decide ir a la “tierra de la vida”
diciéndoselo a Enkidu. A petición de Enkidu, Gilgamesh hace
un sacrificio y habla primero a Utu, que está a cargo de
esa tierra. Después de que de sus motivos a Utu, el dios
llama a sus siete guardianes y héroes del tiempo. Gilgamesh
recluta a cincuenta hombres para acompañarlo y pone a su
servicio espadas y hachas. Viajan sobre siete montañas,
árboles caídos a lo largo del camino y encontrando
eventualmente el “cedro de su corazón”. Después
de una parte de texto quebrado, Gilgamesh entra en un sueño
profundo, probablemente después de un encuentro con Huwawa.
Enkidu o uno de los otros lo despierta. Ellos se lanzan
sobre Huwawa y Gilgamesh lo distrae con halagos, después el
le pone un anillo de nariz y ata sus brazos. Huwawa se
humilla ante Gilgamesh y Enkidu y Gilgamesh casi lo suelta.
Enkidu discute con Huwawa y cuando este protesta, le corta
la cabeza. Gilgamesh se encoleriza por la acción impetuosa
de Enkidu.
“Gilgamesh, Enkidu y el Inframundo”
Inanna abroga a Gilgamesh, siendo su hermana, cuando se ha
ocupado su árbol huluppu y el está receptivo. El
tira abajo el árbol y le hace un trono y una cama para
ella. A cambio de el favor, Inanna fabrica un
pukku y un mikku para el. El los deja
afuera, va a dormir y no puede encontrarlos donde los dejó
cuando despierta. Habían caído en el inframundo. Enkidu le
pregunta cual es el problema y Gilgamesh le pide que los
recupere, dándole instrucciones de como comportarse en el
inframundo. Enkidu entra en la “gran
morada” a través de una puerta, pero rompe
varios de los tabúes del inframundo de los cuales Gilgamesh
le advirtió, incluyendo el usar ropas y sandalias limpias,
llevar buen aceite o un arma personal, hacer ruido, o
comportarse normalmente hacia alguien familiar. Por estas
violaciones el es atado rápidamente por las protestas del
inframundo. Gilgamesh aboga a Enlil, quien rechaza ayudar.
Es la intervención de Enki quien rescata al héroe - o por
lo menos levantada su estela para que Gilgamesh pueda
hablar.
“Gilgamesh y el toro del cielo”
El rechaza los avances de Inanna, así que ella envía al
“toro del cielo” para que arrase Erech en
recompensa.
“Muerte de Gilgamesh”
Gilgamesh es predestinado por Enlil a morir pero también a
ser un guerrero incomparable. Cuando muere, su esposa y sus
criados hacen ofrendas (de sí mismos?) para Gilgamesh a las
deidades del inframundo. Le dan un palacio en el inframundo
y le veneran como un dios menor de los muertos. Es
respetuoso hacerle una visita a la llegada. Si te conocía
en vida o está entre sus parentescos, puede explicarte las
reglas de Kur; que el ayuda a regular. Su hijo y sucesor
fue Ur-lugal o Urnungal.
Enkidu,
criado y amigo de Gilgamesh. El asiste a Gilgamesh en la
defensa del sitio de Agga a Erech. Acompaña a Gilgamesh y a
sus soldados en el viaje a la “tierra de la
vida”. Probablemente después del encuentro inicial
con Huwawa, Gilgamesh se queda dormido y Enkidu lo
despierta, ellos se lanzan sobre Huwawa y Gilgamesh lo
distrae con halagos, después el le pone un anillo de nariz
y ata sus brazos. Huwawa se humilla ante Gilgamesh y Enkidu
y Gilgamesh casi lo suelta. Enkidu discute con Huwawa y
cuando este protesta, le corta la cabeza. Gilgamesh se
encoleriza por la acción impetuosa de Enkidu.
La parte principal del cuento de Gilgamesh incluye un viaje
al inframundo. Inanna abroga a Gilgamesh, siendo su
hermana, cuando se ha ocupado su árbol huluppu y
el está receptivo. El tira abajo el árbol y le hace un
trono y una cama para ella. A cambio de el favor, Inanna
fabrica un pukku y un mikku para el. El
los deja afuera, va a dormir y no puede encontrarlos donde
los dejó cuando despierta. Habían caído en el inframundo.
Enkidu le pregunta cual es el problema y Gilgamesh le pide
que los recupere, dándole instrucciones de como comportarse
en el inframundo. Enkidu entra en la “gran
morada” a través de una puerta, pero rompe
varios de los tabúes del inframundo de los cuales Gilgamesh
le advirtió, incluyendo el usar ropas y sandalias limpias,
llevar buen aceite o un arma personal, hacer ruido, o
comportarse normalmente hacia alguien familiar. Por estas
violaciones es atado rápidamente por las protestas del
inframundo. Gilgamesh aboga a Enlil, quien rechaza ayudar.
Es la intervención de Enki quien rescata al héroe - o por
lo menos levantada su estela para que Gilgamesh pueda
hablar.
Gilgamesh y Enkidu
Kur,
significa literalmente la “montaña”, la
“tierra extranjera”, o la “tierra”
y vino a ser identificado con el mundo terrenal y, más
específicamente, el área en el que estuvo contenido o
contuvo el Abzu. en el "preludio a Gilgamesh", Enkidu y el
inframundo, Ereshkigal tomó cargo del Kur como premio, al
mismo tiempo en el que En y Enlil tomaron cargo del cielo y
la tierra. Más adelante en el mismo pasaje, Enki también
luchó con Kur y sale probablemente victorioso, de tal modo
que es capaz de demandar el título de “señor de
Kur” (el reino). Kramer sugiere que Kur se asemeja a
una criatura dragón, recordando a Tiamat y Leviathan. Los
textos sugieren que la lucha con Enki pudo haber utilizado
instrumentos de la tierra de kur; sus piedras o sus
criaturas que lanzan piedras.
En “las hazañas y hazañas de Ninurta”
esta deidad se propuso destruir el Kur. En un principio Kur
intimida a Ninurta y se retira, pero cuando Ninurta vuelve
con mayor resolución, Kur es destruido. Esto suelta las
aguas del Abzu, haciendo que los campos sean inundados con
aguas sucias. Ninurta contiene el Abzu llenando de piedras
el cadáver de Kur. Ninurta entonces drena estas aguas hacia
el Tigris. La identificación del antagonista de Ninurta en
este pasaje del Kur no aparece ser alumbrado. El negro y
verde parecen identificar a su enemigo como el demonio
Asag, que eran el engendro de An y de Ki, y que produjo
monstruosos vástagos con Kur.
“Inanna y Ebih”
Inanna también es descrito en himnos como el destructor de
Kur. Si, como hace Kramer, uno identifica a Kur con Ebih,
entonces comprenderemos que el a infringido un gran terror
contra los dioses, el Anunnaki y la tierra, enviando
continuamente rayos de fuego contra la tierra. Inanna
declara a An que ella atacará Ebih a menos que someta. An
le advierte sobre tal ataque, pero Inanna procede de todos
modos y lo destruye.
Gugalanna, es el
marido de Ereshkigal y según Kramer, el toro del cielo, el
negro y el verde lo identifican no muy claramente con
Ennugi, el dios de canales y de diques, más bien que el
toro del cielo. Después de que Gilgamesh despreciara a
Inanna, ella envía al toro del cielo para que aterrorice a
Erech.
Huwawa, es el guardián del cedro del
corazón, en la “tierra de la vida”, Huwawa
tiene la dentadura de dragón, la cara de un león, un rugido
como el agua de una inundación, pies con enormes garras y
una gruesa melena. El vivió allí en una casa de cedro.
Parece haber atacado a Gilgamesh, Enkidu y compañía cuando
talaron ese cedro, ellos se lanzan sobre Huwawa y Gilgamesh
lo distrae con halagos, después el le pone un anillo de
nariz y ata sus brazos. Huwawa se humilla ante Gilgamesh y
Enkidu y Gilgamesh casi lo suelta. Enkidu discute con
Huwawa y cuando este protesta, le corta la cabeza.
También existieron dioses en Kur con palacios y que fueron
reverenciados:
Namtar,
“destino”, es el demonio responsable de la
muerte. Namtar no tiene manos ni pies y no come ni bebe.
Hubishag
Ningishzida, es el
dios del amanecer.
Dimpemekug, sin ningún palacio
Neti ,
el jefe de los guardianes, ningún palacio.
Los sumerios tenía muchas otras deidades, la mayor parte de
las cuales parecen haber sido de menor importancia.
Demonios y
genios
Los demonios tiene un
carácter muy vago en la cultura mesopotámica, aunque
siempre nocivo, en el origen del mundo aparecen como
prisioneros del gran dios Anu, el cual los utiliza como
herramientas punitivas con los cuales desatar su ira y
venganza; con el tiempo estos logran escapar de la
influencia de Anu actuando libremente y apareciendo en
forma de enfermedades, plagas y desastres; también son
capaces de arrebatar la razón a los hombres, necesitando la
práctica exorcista para deshacerse de ellos o mediante la
típica plegaria al dios sanador Enki.
Los genios aparecen en una posición
intermedia entre el mundo de los dioses y el terrenal,
posicionándose en la escala inferior del panteón sumerio;
sus acciones siempre son bondadosas y se suelen asociar a
circunstancias protectoras.
La vida y la
muerte
La muerte, de la que nadie podía sustraerse a excepción de
los dioses, las posibilidades de una vida Más Allá, ubicada
bajo tierra y separado de ella por el mítico río Ilurugu,
eran muy restringidas. Los sumerios creyeron que una vez
que la persona perecía, ésta se transformaba en una especie
de espíritu o fantasma (gidim) la cual permanecía confinada
en un mundo de desgracia que se desenvolvía en un ambiente
oscuro y frío, con agua salobre y lleno de polvo..
Dependiendo el tipo de muerte que había tenido el
individuo, éste espíritu podía tener un carácter maléfico
creando desgracia y dolor en el reino de los vivos. El
difunto quedaba reducido a un espíritu o sombra,
El
inframundo
El mundo terrenal de los sumerios es
revelado, hasta cierto punto, por una composición sobre la
muerte y la vida futura del rey y señor Ur-Nammu. Después
el morir en el campo de batalla, Ur- Nammu llega al
inframundo, donde ofrece regalos diversos y sacrificios a
los “siete dioses” del inframundo
"… Nergal, [el endiosado] Gilgamesh, Ereshkigal
[la reina del mundo terrenal], a la que se da a Kur en el
inframundo o se le da dominio sobre el inframundo en el
preludio a Gilgamesh, Dumuzi [el pastor, marido de Inanna],
Namtar, Hubishag, y Ningishzida - cada uno en su propio
palacio; ...algunos de los muertos fueron ofrecidos a el,
quizás para ser sus asistentes y Gilgamesh, su hermano
querido, explicándole las reglas y regulaciones del
inframundo."
Otra tabla indica que el sol, la luna, y otros dioses,
también pasaron tiempo en el inframundo. El sol viaja allí
después de ponerse, y la luna descansa allí al final del
mes. Utu y Nanna decretaron allí el destino de los muertos.
Los héroes muertos comieron el pan, bebieron, y apagaron la
sed muerta con agua. Los dioses del inframundo, los
difuntos, y su ciudad, fueron rezados en beneficio de los
muertos y su familia.
La versión sumeria de Gilgamesh incluye un viaje al
inframundo también. En el prólogo, Enki navega hacia el
Kur, para rescatar probablemente a Ereshkigal después de
que le entregaran al Kur y es asaltado por criaturas con
piedras. La parte principal del cuento incluye un viaje al
inframundo también. Enkidu entra a la “gran
morada” a través de una puerta, para recuperar el
pukku y el mikku, objetos de Gilgamesh y de una naturaleza
incierta. En su camino rompe varios tabúes del inframundo.
Por estas violaciones es atado rápidamente por las
protestas del inframundo y es gracias a la intervención de
Enki, quién salva al héroe.
Cuando Enlil visita el inframundo, debe pasar por un
portero, seguido por un “hombre del río” o un
“hombre de la barca”, los cuales actúan como
guardas.
Inanna también visita el Kur, que da lugar a un mito
evocador de la historia estacional griega de Persephone.
Ella estuvo presente para atestiguar los ritos fúnebres del
marido de su hermana Ereshkigal, Gugalanna, el "toro del
cielo". Ella toma precaución avisando a su criado
Ninshubur, para que vaya en buscar la ayuda de Enlil,
Nanna, o Enki, pero no vuelve. Inanna golpea las puertas
externas del Kur y el portero, Neti, le pregunta. El
consulta con la reina Ereshkigal y después permite que
Inanna pase a través de las siete puertas del inframundo. A
cada puerta, la requieren quitarse adornos y prendas de
ropa, hasta que en la séptima puerta, ella acaba desnuda.
Entonces Annuna emite un juicio en su contra con lo que
Ereshkigal la mata y la cuelga en la pared.
Inanna es rescatada por la intervención de Enki. El crea a
dos criaturas neutras (sin sexo), que empatizan con el
sufrimiento de Ereshkigal, y de tal modo ganan un regalo,
el cadáver de Inanna. Ellos le devuelven a la vida gracias
al pan de la vida y el agua de la vida, pero el inframundo
sumerio conserva una ley de los muertos, nadie pueden
marchar sin abastecer al inframundo con alguien en su
lugar. Inanna es escoltada por demonios galla, más allá de
Ninshubur y por miembros de su familia. Ella no les permite
que reclamen a cualquier otra persona hasta que ella vea a
Dumuzi en su trono de Uruk. Entonces ellos conspiran contra
Dumuzi, el cual logra escapar por dos veces
transformándose, con la ayuda de Utu. Aunque eventualmente
es atrapado y matado. Inanna acompaña a su hermana,
Geshtinanna, en el luto y van a ver a Dumuzi. Ella,
Ereshkigal, permite que Dumuzi, el pastor, permanezca en el
inframundo solamente seis meses del año, mientras que
Geshtinanna permanecerá los otros seis. Como la historia
griega del secuestro de Persephone, esto ligó el cambio
estacional, la aparición de las plantas en la tierra, con
el retorno de cada deidad del inframundo. Aunque él había
sido siempre pastor (y posiblemente un rey mortal) lo
bendijeron con las energías de la fertilidad que siguieron
con la consumación de su unión a Inanna en “el
noviazgo de Inanna y Dumuzi”.
"Como el granjero, deja que
fertilice los campos,
Como el pastor, deja que multiplique los rebaños,
bajo su reinado dejar que haya vegetación,
Bajo su reinado dejar que haya rico grano."
Geshtinanna también se asocia a
crecimiento, pero donde su hermano gobierna sobre el grano
cosechado en primavera, ella gobierna sobre las vides
cosechadas en otoño.
Templos,
clero y culto
Los hombres que que habían sido creados exclusivamente para
el servicio de los dioses, según refieren determinados
mitos, debíán cuidar de ellos en lugares apropiados,
mediante un culto escrupulosamente regulado por un
competente clero, que tuvo también una extraordinaria
importancia social, económica y cultural. Este culto se
desarrollaba en los templos, en grandes casas o en
santuarios, los cuales se convertían en centros religiosos
que concentraban los recursos económicos y politicos de la
sociedad. Este lugar de culto solía estar situado sobre una
gran plataforma o terraza, orientado según los puntos
cardinales sumerios y que reciben el nombre de
zigurats, con un exterior construido a
base de adobes y ladrillos y embellecidos por placas de
mármol y con un interior distribuido en naves y capillas,
adoptando un sistema de eje acodado (disposición que
impedía ver directamente desde la entrada la cámara de la
divinidad).
Zigurat de Ur
Los templos se iban
construyendo superpuestos unos encima de otros, cubriendo
los restos, que servíán de cimientos.
Como hecho resaltado hay que recalcar que para toda la
historia sumeria no se han encontrado estatuas de dioses en
el interior de los templos, siendo las estatuas halladas,
representaciones de orantes y de reyes que se creen que
funcionarían como portavoces de éstos hacia la divinidad.
La lista de sacerdotes la encabezaba el en y su elección se
establecía mediante un rito adivinatorio. Los templos
contaron también con personal religioso femenino y que
solían ser hijas de reyes. Hay que resaltar el marcado
carácter político que adquirió en un primer momento el en,
o jefe religioso, dirigiendo la comunidad y actuando como
“rey” del territorio, para ir con el tiempo y a
partir del tercer milenio perdiendo esta vertiente,
acabándose por separar finalmente los ámbitos políticos y
religiosos.
Los cultos y
ceremonias estuvieron perfectamente regulados dentro
de unas lineas uniformes para todo el país, estableciéndose
sacrificios, cruentos e incruentos, de personas o animales,
libaciones de agua, cerveza, vino y aceite y ofrendas de
exvotos, bienes y comida. En cuanto a las ofrendas éstas
podían ser de carácter regular o ceremonial, soliéndose
dejar dentro del templo y consistiendo en comida o bebida,
estatuillas de orantes y animales como peces, cabras,
obejas o aves. También este culto sumerio se tributaba a
nivel urbano y familiar, cada uno con sus divinidades
propias. Los hombres debían expiar sus pecados a través de
lamentos públicos o plegarias para aplacar a la divinidad.
El culto nacional fue tributado a Enlil en
Nippur.
Los sumerios idearon diferentes relatos para explicar la
creación del hombre, concebido en todos los casos como
siervo (pero no esclavo) de la divinidad. Su creación fue
motivada por los propios dioses ante la carencia de
cuidados que debían soportar, por lo que el destino del
hombre no fue otro que el de servir a los dioses. Faltan
datos suficientes para determinar porque en determinado
momento, estos decidieron acabar con la humanidad a través
de un devastador Diluvio.
A pesar de estas escasas perspectivas, el sumerio no dio la
espalda a sus dioses, de hecho, se sentía formar parte de
un cosmos y en consecuencia esperaba alcanzar la bendición
de sus dioses, cuando le juzgasen en la ultratumba.